Visitantes, Lucia Clementine

Lucia Clementine es esa chica que nos encontramos en las presentaciones, una bloguera joven que aprieta fuerte. Por su origen, actitudes y aptitudes una de nuestras favoritas. Es la más gamberra. Por aquello de las fechas le hemos pedido se ponga una flor, pero sin duda lo mejor de su cabeza está en su blog.

Lucia

Foto: Ismael Llopis

 

Aquí podréis leer un pequeño ejemplo de su trabajo:

Viernes, 3 de enero de 2014

El artículo que no quisieron publicarme en Norma Jean (por sucio y excesivo)

Siempre me he guiado por dos principios que considero insondables,en mi vida y que aplico cuando me veo en la situación. El primero es «Toda broma tiene una parte de verdad«, y el segundo, qué es del que quiero hablaros hoy; «Lo que ves en los demás es tu mierda reflejada«. ¿Veís? Os suenan, no me los he inventado yo, no tengo la suficiente sabiduría como para crear mis propias verdades universales, pero si soy lo bastante lista a la hora de elegir en cuales creer.

Os cuento esto porque hace poco decidí que quería hacer algunos artículos y enviarlos a revistas. Estoy en paro, tengo mucho tiempo libre, no me iría mal conseguir algún tipo de ingreso y además una de las cosas que más me gustan es teclear. ¿Por qué no? Así que, ignorando las voces que suenan dentro y fuera de mi cabeza que dicen «búscate un trabajo de verdad» me puse en contacto con alguien de Norma Jean magazine y le hice llegar algo que escribí para la sección de sexualidad.

La respuesta:
«Yo creo que no es adecuado. La verdad es que eres muy joven para escribir sobre estas cosas, cosas sobre las que, por cierto, ya se ha escrito mucho. Me temo que no aportas nuevas reflexiones, ¿por qué no escribes algo sobre un tema nuevo? estoy segura de que lo harías requetebien, la base literaria la tienes, lo que falla es la temática. El tema del sexo oral se puede enfocar de muchas formas, no tan explícitas, de forma que resulten atractivas y no resulten «una llamada de atención de una niña que acaba de cumplir 20 años y necesita que la lean» Ánimo, estoy segura de que puedes hacerlo! besos!»
Bien. No me afectó demasiado y podría olvidar el tema y ya esta. Pero no me gusta la hipocresía y que me animen después de haberme llamado niñata egocéntrica no puedo calificarlo de otra manera. Amiga,siempre me he empapado de libros donde lo importante no es lo que dicen, si no cómo lo hacen, aunque el tema en cuestión no me interese demasiado ni me aporte nuevas reflexiones. Así aprendí lecciones de estilismo, rodeandome de voces propias y autenticas, pero sobre todo humildes, que disfrutaban con cada una de sus frases porque estaban escritas con la sangre -la cabeza en esto no sirve lo más mínimo-y esto hacía que llegasen a mi como si en vez de estar leyendo una novela se estuviera formando una gran opera prima en mi cabeza. La genialidad tiene multitud de formas. Amiga, no me interesa más de lo normal que me lean. Si tengo alguna necesidad, serían en todo caso respirar, comer, dormir y cagar. Ya lo de tomar un trago y no dormir sola de vez en cuando, lo veo como algo secundario, y el hecho de que me lean y disfruten haciéndolo, sería más bien como un milagro que agradecer. Los textos que han aparecido fuera de mi blog me los han pedido, esta es la primera vez que decidía mandar alguna cosa y siempre te tendré especial cariño por este desvirgamiento, como siempre, bruto, mediocre y poco placentero. Creeme que si lo que buscase fuese la fama, sería hasta un poco más famosa.
Pero lo importante va dirigido a vosotros, que disfrutáis creando nuevo arte; Recordad a los grandes, recordad la importancia de ser honestos con uno mismo, recordad la humildad tan infravalorada, dejad en todo vuestra huella única y enseñadnos vuestra firma solo en aquello de lo que os sintáis orgullosos. Y sobre todo, sabed elegir bien vuestros principios insondables,solo eso conseguirá salvaros de algunas personas, sensaciones y lugares.
Y aquí el artículo:

Hacer buenas mamadas es un problema

Recuerdo la tarde, en la que con quince años, le pregunté a mi amiga tres años mayor que yo y más experimentada – eso es fácil – , como se hacía una buena mamada.
Ella comenzó a relatarme con todo lujo de detalles su técnica, me dijo «Mira Lucía, cógela con tu mano derecha con firmeza, tienes que chupar un poco con toda la lengua antes de metértela en la boca y luego, en el momento menos pensado ¡zas! le sorprendes comiéndotela toda pero no la sueltes nunca de tu mano».
Tras varios gestos en el aire, en medio de ese parque público preguntándole «¿Así?» «¿Con eso te referías a esto?» me quedó claro, no era algo tan complicado, pero yo no había superado aún mi miedo a poner mi cara delante de una polla bien dura y que en ese momento todo comenzara a depender solo de mi actuación. Demasiado para una persona tan tímida e insegura que fracasa antes de intentarlo.
Así que lo aprendido quedó guardado en algún lugar de mi mente y yo tuve polvos rápidos y simples, donde siempre me decían «hazlo» y yo les respondía «ni de coña.» Tres sacudidas, correrse en mi ombligo y despedirnos. Pensaba en hacerlo mejor la siguiente vez que nos viéramos, pero nunca se repetía, porque era pésima -alguno de ellos me preguntó si era frígida- y me daba igual, porque al fin y al cabo, habían sido solo tres mierdosas sacudidas.
Conocí a E. años después, creo que ya debía rondar los dieciocho años – ahora que lo pienso, tres años teniendo ese tipo de polvos, mierda- , pasamos una noche entera en su cama. E. era genial,
podía correrse y seguir duro y nunca decía no cuando saltaba encima de él, para repetir una y otra vez. Me mantuvo tan cachonda que le agarré de la polla sin ni siquiera pensármelo. Comencé la faena; pasé la lengua por todos lados, tenía que estar bien mojada para poder hacer el trabajito con la mano derecha. Insistí un poco en su frenillo, en todo su capullo y entonces abrí la boca pronunciando más bien una «o» minúscula. Me puso la mano en la cabeza y empujó su cadera hacía arriba y así la «O» me llegaba hasta la garganta. Fue genial, para él y para mí. Genial.
Para entonces yo no me imaginaba lo que eso iba a suponer. Una vez superas tus miedos te lanzas y punto. Esto es algo bueno en cualquier faceta de tu vida, sin duda te va a ir mejor que escondiéndote para evitar aquello que temes. Hazlo, lánzate, arriesga, pierde o gana, no importa; Hazlo.
Tiempo después aparecieron nuevas parejas sexuales, no es algo nuevo que las cosas no duran demasiado. Tenía mi técnica, sabía que, desde luego, les gustaba. La cosa mejoró y no solo se quedaba en un único triste polvo, algo hacía que vieran que te aplicabas, y de alguna forma, ellos querían corresponderme.
Hasta que llegó el desencanto. Empezaban los besos, las caricias, el calentar la cama, todo bien, hasta que me cogían de la cabeza y me la llevaban a su polla. Ellos sabían de lo que era capaz, y eso, hacía que se olvidaran de mis tetas y de que tenía un coño que se podía follar. Antes, me la metían con prisas, torpemente, pero lo estaban deseando, ahora solo desean mi boca. Solo eso. No me tumban, ni siquiera esperan que me ponga encima o a cuatro patas. Se olvidan de mí y se olvidan de todo, me quieren con la lengua fuera entre sus piernas. Toda la noche, toda la noche.
Hazlo, lánzate, arriesga, pierde o gana, no importa; Hazlo, decía.
Pero cuidado con los hombres, cuidado con tus mamadas. Hacerlas demasiado bien es un problema y para cuando te das cuenta, puede ser demasiado tarde…

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